Al llegar a la iglesia este domingo para participar en el servicio de adoración a las 8:30 am, llegué un poco temprano y me disponía a bajar de mi automóvil y mi mirada se detuvo en un anciano que muy lentamente se bajó de su carro, abrió el cajón de atrás y con esfuerzo sacó una silla de ruedas, la cual puso con cierta dificultad en el piso, luego muy lentamente fue bajando otros accesorios propios de la silla, después abrió una puerta de atrás y sacó unas tablas de madera, y dos palos del mismo material. Con mucha dificultad puso los palos en la parte de atrás de las ruedas de la silla de ruedas y otro palo puso en las llantas del frente. Supuse que era para que la silla no se rodara.

Después de tomar un pequeño descanso y con las tablas en su mano, abrió la puerta del pasajero y desde donde yo estaba, logré ver la silueta de una persona que él con mucho cuidado ayudó a sentar en la silla que había puesto. Al mirar bien vi que era la esposa de él. No se cómo lo hizo, pero la señora se acomodó lentamente en la silla y su esposo puso en la silla las otras cosas que había bajado. Cuando su esposa se acomodó bien y le dio la señal al esposo que estaba todo bien. El se agachó y retiró los palos de las llantas de atrás y de adelante, las puso de nuevo en el carro y antes de empezar a mover la silla para llevar a su esposa a la iglesia. Rápidamente miró una ventana y con el reflejo de esta, se acomodó su pelo y su corbata.

Cuando empezó a moverse, yo rápidamente bajé del carro y me dispuse a abrir la puerta de la iglesia para que ellos pasaran. Él y su esposa con mucha amabilidad me dieron las gracias por hacerlo.

Ese día me tocaba a mí ser ayudante en la Comunión y me sorprendió verlos pasar a tomarla, el tomó la Comunión arrodillado y ella de pie.

Creo que el tiempo que le tomó a él para hacer lo que les cuento, podrían ser unos 15 minutos. Después estuve pensando a qué horas ellos se tiene que levantar los domingos para poder estar a tiempo en la iglesia?

Estas imágenes jamás se borrarán de mi mente, a mí me causaron un impacto muy grande, en el buen sentido de la palabra. Todo este proceso fue un tiempo de reflexión para mí, medité cómo gente como ellos con “suficientes excusas” para no venir a la iglesia, sin embargo,  ellos lo hacen porque aman a su iglesia y a Dios.

Pastor Beto Alzate